domingo, 13 de octubre de 2013

La maja desnuda

La maja desnuda, Goya, Museo del Prado
Esta curiosa obra constituye uno de los primeros y pocos desnudos femeninos en la pintura española de todos los tiempos, pues en nuestro país existía un exagerado celo religioso para este tipo de obras, estando generalmente consideradas sus representaciones como obscenas.

Y el ejemplo lo tenemos en la investigación de esta obra que se realizó por parte de la Inquisición en 1814, y que incluso llamó a comparecer a Goya para aclarar en su Tribunal el porqué y para qué había realizado esta pintura.

La primera vez que se registra la existencia de esta singular pintura, fue en noviembre de 1800, mencionándose como una propiedad de Manuel de Godoy (ministro de Carlos IV), que la exponía en un gabinete privado de su casa, junto a otras obras de desnudo femenino como la “Venus de Velázquez”.

Con unas medidas de 98 cm x 191 cm, este óleo sobre lienzo está considerado como la más sensual obra del genial Goya, en la que utilizó colores suaves sobre un fondo neutro para evitar la distracción y centrar más la atención en la figura de la mujer.

Se retrata a una mujer desnuda, con los brazos entrecruzados detrás de la cabeza,  sobre un canapé en color verde con una colcha y almohadas blancas con encajes. Goya nos muestra una figura sugestiva de contornos precisos  y piel pálida mientras mira de frente y de manera resuelta.

Poco cierto se sabe sobre la modelo que posó para la obra, pero la imaginación ha hecho pensar que esa figura que mira con complicidad podría ser la XIII duquesa de Alba (María del Pilar Teresa Cayetana de Silva) que fue amiga y protectora de Goya o también se ha especulado con la atractiva Pepita Tudó, que era amante y tiempo después esposa de Godoy. Hay también quienes dicen que en este desnudo, Goya quiso ocultar a la retratada y así pintó la cara en el cuadro con apariencia de máscara.
La maja vestida, Goya, Museo del Prado

Esta reconocida pintura tuvo varias y peculiares denominaciones: en los registros se la ha identificado como “Venus”, “Gitana”, “mujer desnuda” y finalmente “maja desnuda”. Este último nombre probablemente procede del hecho de que se ha asociado este cuadro con otra obra del mismo autor y que fue pintada poco después “mujer vestida de maja”, más conocida como la “maja vestida”(aunque ambas tienen técnica y tamaño distintos).

Después de varios traslados en su historia (Depósito General de Secuestros, Tribunal de la Inquisición, Real Academia de San Fernando), desde 1901 se puede contemplar esta bella y atrevida obra en el Museo del Prado, aunque hoy en día sigue siendo un peculiar misterio no resuelto quien fue la modelo y porqué se realizó la pintura.