domingo, 3 de agosto de 2014

De las aguas heladas de frutas

Sandía y garapiñera al fondo

En el siglo XVIII aparecía publicado uno de los primeros libros de cocina y repostería en nuestro país, donde encontramos un apartado con recetas de aguas heladas utilizando frutas y las garapiñeras o heladoras (un cubo metido dentro de otro más alto y ancho que estaba rodeado de nieve y hielo con sal):

Agua de fresas

Se elije una libra (aprox. medio kilo) de fresas bien maduras y se ponen en una cazuela. Se estrujan añadiendo media azumbre de agua mineral (aprox. 1 litro), el zumo de un limón y ocho onzas de azúcar (aprox. 230gr.). Se dejan en infusión por el tiempo de media hora.

Después se colarán por la manga y se helará en la garapiñeras, dejándolas de llenar hasta un dedo o poco más para que penetre la nieve y puestas en la frasquera se helarán para servirlas.

"Algunos suelen dejar enteras algunas pequeñas fresas en la bebida, lo que se puede ejecutar a medida del gusto de cada uno que puede dará alguna diversión a la vista".

Agua de sandía

Tomada sola la carne encarnada de la sandía de este color, sin cáscara, y pipas, en cantidad de una libra (aprox. Medio kilo), se desleirá en el mortero y se echará en una cazuela, a la que se añadirá un quartillo de agua (aprox. medio litro), un agrio de limón, cinco onzas de azúcar (aprox. 145 gr.), y un poco de canela quebrantada.

Garapiñera o heladora

"Dejándolo todo en infusión por un quarto de hora, después se colará helándolo en el modo ordinario".

Para 1800, había quienes encontraban en estas aguas heladas de frutas una bebida refrescante ante los rigores del verano.