domingo, 14 de diciembre de 2014

Navidad 1800


Sagrada Familia, Goya
En la Navidad de 1800 eran famosas las piezas teatrales llamadas sainetes, y entre ellas quizás las más conocidas eran dos obras del célebre Ramón de la Cruz, llamadas “La plaza Mayor de Madrid en Navidad“ y “El Alcalde Juan Zurrón ,“el que por lo arreglado y bien ordenado puede servir, no solo para casas particulares, sino también para personas religiosas en las pascuas de navidad, con cuatro pastorelas distribuidas para sus respectivas noches, en las que pueden acompañar todos los que quisieren“ ofreciéndose esta última  en los puestos al precio de un real.

También por estas fechas se presentaba para entretenimiento de los madrileños ”una máquina óptica con varias mutaciones, alusivas a este tiempo de Navidad, y otra catóptrica con variedad de mutaciones caladas alemanas, muy vistosas y con iluminación por la noche, con la particularidad de tener cuatro ventanas, y por cada una de ellas se verán mutaciones diferentes unas de otras, su gratificación será la que gusten darle en cada parte”.

Mientras, en las casas más acomodadas de nuestro país los belenes se introducían como elemento indispensable en la decoración navideña:

En la Corredera baxa de San Pablo, número 4, quarto baxo, se vende un nacimiento completo de figuras, la mayor parte de Sevilla, con su portal y ciudad correspondiente, y se dará con equidad”.

Ya en algunos lugares se cerraba por festivo:

Con motivo de las Pascuas del nacimiento de nuestro Señor Jesuchristo, estarán cerradas las oficinas desde el día 24 del corriente, hasta el día 2 de Enero inclusive de 1801”.

Se comía turrón y confitura elaborados en el pueblo o alrededores:

En la calle del Mesón de Paredes, entrando por la Merced, casa número 9, se venden turrones finos y ordinarios fabricados por un maestro de Zaragoza, con toda equidad”.

Y se cantaban y escuchaban villancicos y coplas populares. Hacia el año 1800 se puede destacar el poema del compositor de la época y venezolano José Francisco Velásquez, que ofrecía con la estrofa:

Niño mío que entre pajas
naces para nuestro bien,
yo te ofrezco el corazón
y toda el alma también.

¡FELIZ NAVIDAD!