domingo, 19 de mayo de 2013

El "ilustrado" Jovellanos

Hoy os voy a hablar de un personaje español, un “ilustrado”, escritor, jurista, académico, político, que frecuentaba las tertulias y formó parte de juntas económicas, vivió en distintas ciudades de nuestro país y se relacionó y participó con el mundo de la cultura y la política de su tiempo y que decía que  “Solo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo”. ¡Y desde luego lo aprovechó bien!

Gaspar Melchor de Jovellanos nació en Gijón y perteneció a una familia acomodada,  estudió leyes y entre otras ocupaciones fue “alcalde del crimen” y “oidor de la Audiencia” de Sevilla, alcalde de la Corte, consejero de órdenes militares, ministro de Gracia y Justicia, representante de Asturias en la Junta Central en la guerra de Independencia (oponiéndose a la invasión francesa).
Gaspar Melchor de Jovellanos
Gaspar Melchor de Jovellanos

Creó en su tierra natal el Real Instituto Asturiano para los estudios de Náutica y Mineralogía, donde cabía tanto una formación humanística como técnica.

Jovellanos defendió diversas reformas para sacar a España del atraso en el que se encontraba. Escribió ensayos, con un espíritu ilustrado, sobre economía, política, agricultura, filosofía y costumbres, dirigido a la modernización y al progreso. Pero esto le llevó en algunos momentos  a enemistarse con partidarios de continuar con la tradición y no llevar a cabo ese tipo de actuaciones en nuestro país.

Uno de sus escritos más conocidos es el Informe sobre la Ley Agraria, “La agricultura es el arte que enseña virtud al hombre y base de la opulencia a todas las naciones” en el que expresa los obstáculos con los que se encuentra la agricultura como las malas comunicaciones, la falta de regadíos, la escasos conocimientos de los labradores y donde propone distintas reformas.

Otra obra destacada fue el Reglamento del Colegio de Calatrava que se ha considerado el plan de enseñanza más completo que hasta entonces hubo en Europa.
Informe sobre la Ley Agraria
En el aspecto literario cultivó varios géneros: composiciones poéticas (la poesía fue una de sus pasiones), obras dramáticas como “La muerte de Munuza” y  “El delincuente honrado” (de gran éxito teatral incluso fuera de España), además de escritos sobre arte, temas asturianos, economía, escritos jurídicos, políticos y botánica.

Aunque fue considerado un personaje influyente y hombre de honor por sus propuestas y actuaciones, por este mismo motivo como he comentado anteriormente, llegó a ser desprestigiado, “desterrado” de la Corte a Gijón durante varios años, sufrió un intento de envenenamiento (probablemente por plomo), fue perseguido por la Inquisición y en 1801 fue detenido y se le consideró reo de Estado, llegando a ser  encarcelado en Palma de Mallorca (donde siguió estudiando y escribiendo) hasta que en 1808 fue puesto en libertad.

Jovellanos, consideraba que desde el gobierno se debía tener la prioridad de gobernar a los hombres y hacerlos felices (de una manera moral y material):  “No hay bien que no pueda alcanzarse; no hay mal que no se pueda evitar y destruir por medio de la instrucción que es el efecto y fin de la educación: ella es por quien las Naciones prosperan y solo por su falta decaen y se arruinan”.

Destacó durante toda su vida, por su interés hacia el progreso social y económico de nuestro país, a través fundamentalmente del fomento de la educación.”Para mi la educación es la primera fuente de toda prosperidad”.

En el aspecto judicial Jovellanos se mostró contrario a algunas prácticas del sistema judicial español como el uso del tormento para conseguir la confesión del reo, y muy crítico con la Inquisición española.

Un ilustrado Jovellanos, que consideraba que “la pereza y la ignorancia están siempre en guerra con la aplicación y el trabajo”.