domingo, 24 de noviembre de 2013

Napoleón, Primer Cónsul de Francia

Napoleón Bonaparte es quizás el personaje francés más famoso y que más interés ha despertado entre coleccionistas y curiosos de la historia política y militar. Fue general republicano, Primer Cónsul de Francia,  más tarde se proclamó Emperador de los franceses y llegó en tan solo unos años a lograr, unas veces mediante acuerdos y otras a través de la ocupación, el dominio y control de gran parte de Europa.

Nació en Córcega, una isla del Mediterráneo cerca de Francia, el 15 de agosto de 1769, hijo de Carlo Bonaparte que era abogado y Leticia Ramolino, ambos descendientes de nobles italianos. Siendo aún un niño obtuvo una beca para la Academia Militar de París consiguiendo ser oficial con 16 años.

La situación política francesa le ayudó a un rápido ascenso militar y  la alborotada revolución en Francia le ofreció la oportunidad que, con su valentía y su inteligencia, supo utilizar.

Napoleón, Primer Cónsul
En 1799,  cuando vuelve de la campaña de Egipto, es encargado de mantener el orden en París, encontrándose un gobierno desprestigiado y una profunda crisis social, y decide dar un golpe de estado. Se convierte  de esta manera en Primer Cónsul, asumiendo el control del gobierno francés. Desde finales de 1799 Napoleón asume poderes políticos que le hacen ser el hombre más poderoso de Francia, un gobernante de extensos poderes.

En 1800, el célebre Napoleón tenía 31 años y llevaba casado cuatro años con Josefina de Beauharnais, bella mujer de la alta nobleza parisina con la que protagonizó uno de los romances más famosos de la historia.

En el periódico “Mercurio de España” de 1800 se hablaba de Napoleón siendo recién nombrado Primer Cónsul de Francia en estos términos: “es el primer general de su siglo, que es un gran político y que desde que gobierna ha restablecido la tranquilidad interior y la justicia”.

Napoleón, Primer Cónsul
Y es a partir del año 1800, que Napoleón, gobernante irrebatible, instituye a través de numerosas reformas un nuevo régimen en Francia. Establece nuevas leyes que llevaron a la creación del Banco de Francia (en 1800), la renovación el sistema educativo, la reorganización del  sistema judicial y la creación de un código civil (conocido como Código Napoleón) que será patrón para otros países.

En 1804 se proclamó Emperador y queriendo tener descendencia, se divorció de Josefina y se casó en 1810 con la archiduquesa de Austria María Luisa con la que tuvo un hijo al que le dio el título de rey de Roma.

Bonaparte, fue objeto de conspiraciones y  amenazas durante toda su vida, tanto por parte de los “revolucionarios radicales” que no estaban convencidos de su política, como por parte de los “realistas” que querían la vuelta a la monarquía. (En 1800 sufrió un atentado de carro con bomba del que salió ileso).

Quiso llevar la revolución y su política progresista por Europa invadiendo territorios, pero las dificultades de invasión en España y otros países, el delegar en sus mariscales en algunas batallas y  el frío y el hambre durante la campaña de Rusia desgastaron gravemente su imperio.

Derrotado en la Batalla de las Naciones, fue exiliado a la isla de Elba desde donde escapó, siendo definitivamente derrotado en la Batalla de Waterloo y nuevamente exiliado, esta vez a  la isla de Santa Elena en el Atlántico Sur en el año 1815, lugar donde murió en 1821.

Napoleón ha tenido defensores y detractores aunque la mayoría coincide en valorarlo como un estratega brillante y una persona con una enorme capacidad de trabajo, pero sobre todo es considerado uno de los más grandes líderes militares de la historia, que marcó la trayectoria política y social de Europa en los inicios del siglo XIX y que aún dos siglos después de sus primeras aventuras, sigue siendo una figura que produce enorme fascinación.