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Mostrando entradas con la etiqueta Carlos IV. Mostrar todas las entradas
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domingo, 18 de junio de 2017

Napoleón cruzando los Alpes

En mayo de 1800  Napoleón Bonaparte junto a un numeroso  ejército cruza el Gran San Bernardo (puerto de montaña situado entre Italia y Suiza) en los Alpes, buscando el refuerzo de las tropas francesas y dominar el territorio que anteriormente habían ocupado los austriacos en Italia. Es el comienzo de una etapa en la historia napoleónica que concluye el 14 de junio de 1800 con la victoria francesa y la renuncia de la mayor parte del territorio italiano por las tropas austriacas.

En junio de 1800, aparecía en nuestro país un relato firmemente idealizado de dicho acontecimiento y que quería mostrar el atrevido y arriesgado esfuerzo de las tropas francesas durante el paso de San Bernardo:


"El obstáculo que parecía insuperable era el que ofrecían aquellos montes al paso de la artillería. ¿cómo conducirla por un camino de muchas leguas de largo, y de 18 pulgadas de ancho, tajado en peña viva, entre montañas de nieve que amenazan caer, y entre precipicios, en donde el menor desliz es capaz de despeñar por derrumbaderos horrorosos?......... Los Alpes vieron a los franceses despeñarse por sus precipicios, al Primer Cónsul rodar por la nieve, saltar las quebradas, resbalarse por los hielos; vieron a la artillería llevada por mano de los hombres; vieron a los mismos que la pasaron no querer recibir las gratificaciones que por ello se les habían ofrecido, diciendo que guerreaban por la gloria, y no por el dinero". Junio 1800. Mercurio de España.


Napoleón cruzando los Alpes. JLDavid
Poco después Jacques-Louis David pinta "Napoleón cruzando los Alpes", cuadro que conmemora el inicio de este histórico acontecimiento, que llevó al  triunfo francés sobre el austriaco en Italia. Este cuadro se debió al encargo que realizó el rey español Carlos IV  para demostrar el entendimiento amistoso y las buenas relaciones entre el Reino de España y la República Francesa.

El famoso oleo sobre lienzo del que hablamos,  tuvo varias versiones realizadas todas ellas por David (muy parecidas entre sí) y donde se percibe que el autor quiso mostrar  la autoridad, liderazgo, firmeza y severidad de este importante personaje político y militar de la época, a través de la posición y las curvas en la figura representada, la utilización de los colores oscuros y las tonalidades fuertes.



Bonaparte cruzando los Alpes. P Delarroche
Con un estilo más "realista", el famoso pintor Paul Delarroche pintó medio siglo más tarde otra versión (propia de la época que se pinta) del famoso acontecimiento, y que comparada con la obra del mismo título de David destacamos desde un primer momento evidentes diferencias: la vestimenta, los colores, la expresión de Napoleón, los personajes que lo acompañan y el animal que monta durante su travesía por el paso de San Bernardo.

Las distintas versiones del cuadro de JL David  que representan a Napoleón Bonaparte cruzando los Alpes se encuentran actualmente en importantes museos de ciudades como Berlín o Viena, y han sido fuente de inspiración para obras de artistas posteriores, así también como sugerente temática para producir artículos de merchandising o versiones contemporáneas de variaciones de lo más diversas.

domingo, 7 de diciembre de 2014

La lotería

Números de lotería (un sorteo de 1800)
Manual para el juego de la Lotería Primitiva de 1819
Con el objetivo de obtener más dinero para las necesitadas arcas reales, y bajo el reinado de Carlos III, se aprobó en Madrid el establecimiento de una lotería (1763).

Era entonces  algo novedoso en nuestro país (se importó de Nápoles) y que despertó mucho interés y afición entre los españoles, pues era un juego en el que todos podían participar, y todos podían en algún momento obtener premios.

Esta primera lotería que se instituyó en España tenía una estructura algo compleja pues además de elegir los cinco números a los que apostar (del uno al noventa), también había que escoger la modalidad (por ejemplo se podía elegir un número y la posición en que saldría) y se podía decir la cantidad a apostar.

El apego por este juego fue creciendo con los años y de esta manera  también aparecieron diversos manuales que bajo el nombre de "tratado-teórico práctico" o "explicación clara y breve" trataban de exponer el modo que se debía jugar a la Real Lotería y sobre todo facilitar la afición a este juego, que reportaba unos sustanciosos ingresos para la Hacienda Real.

Explicación clara y breve del modo con que se debe jugar a la Real Lotería, compuesto por D. Narciso Varela de Castro. Contiene una tarifa general de los precios a que corresponden las jugadas de varias promesas, una noticia de los números sorteados en las extracciones que se ha celebrado desde su establecimiento hasta finales del año de 1780, el número y calles donde están las administraciones de esta Corte, y una demostración para saber los ambos y ternos que componen los números que se quieran jugar”.

Durante el reinado de Carlos IV, ya en el año 1800, con el objetivo de eliminar la competencia y “por los perjuicios que ocasiona al incremento de los fondos de la Real lotería” (y así aumentar beneficios) se prohíbe el juego de lotería de cartones en los cafés y casas públicas.

La Lotería Moderna o Nacional, que comienza a sortearse en Cádiz en el año 1812, va desplazando a la Lotería por Números o Primitiva, hasta que ésta desaparece en 1862. Más de un siglo después, en 1985, reaparece la Lotería Primitiva como una modalidad más sencilla de la primera y antigua lotería que se presentó en nuestro país.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La Bandera de España

En los años finales del siglo XVIII se encontraban varios países: España, Francia, Nápoles, Toscana, Parma y Sicilia, utilizando en sus barcos, pabellones de color blanco, que era el distintivo de la Casa Borbón, lo que llevaba a problemas de identificación en el mar.
Bandera seleccionada buques de guerra


En un intento de evitar confusiones entre los buques de guerra, el rey Carlos III, encargó a su “Ministro” de Marina (Antonio Valdés y Bazán) un proyecto para diferenciarse mejor de otras naciones y de esa manera ser visible y  mejor identificable en el mar y a grandes distancias.
Diseños presentados al rey Carlos III



Para evitar los inconvenientes y perjuicios que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la Bandera Nacional de que usa Mi Armada Naval y demás Embarcaciones Españolas, equivocándose a largas distancias ó con vientos calmosos con la de otras Naciones.”
Bandera para otras embarcaciones

En 1785, mediante un concurso de diseños, se eligieron 12 propuestas que finalmente el rey Carlos III resuelve reglamentando un diseño para los buques de guerra, y otro diseño parecido para las demás embarcaciones:  

Usen mis Buques de guerra de Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las cuales la alta y la baja sean encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total, y la de enmedio, amarilla.”
Decreto 1785

La nueva bandera, que únicamente representaba el pabellón naval, se distinguía de las usadas por otras naciones y era fácilmente identificable.

En 1800 , reinando  Carlos IV, y estando en vigor sus Ordenanzas Navales de 1793, el uso inicial de la bandera rojigüalda en los buques de guerra, se había extendido a las plazas marítimas, castillos, y defensas de las costas, además de arsenales, astilleros, cuarteles, observatorios de Guardia Marinas, Escuelas de Artillería y otros puestos dependientes de la Marina, siendo conocida entonces como Bandera Real de la Armada.

Ya en el reinado de Isabel II (1843) se da el paso definitivo para que pase a ser la bandera nacional, al establecerse la sustitución de todas las banderas del Ejército por las nuevas rojigüaldas.

La bandera de España, que se inició como pabellón para los buques de guerra, es uno de los diseños más antiguos del mundo, aunque ha experimentado escasas variaciones (exceptuando el periodo de la II República) en cuanto a su diseño inicial.

Embarcación española con la bandera


domingo, 30 de junio de 2013

Carlos IV, rey en 1800

Carlos IV en 1800

Don Carlos quarto, que felizmente reyna”. Así se le nombraba en la cronología de los reyes de España, del  ”Kalendario Manual y Guía de Forasteros en Madrid para el año de 1800”.

En 1800 Carlos IV (quinto rey de España de la dinastía de los Borbones), tenía cincuenta y dos años y llevaba ya doce años de reinado. Había nacido en Nápoles el 11 de noviembre de 1748, hijo de Carlos III de España y María Amalia de Sajonia.

Casado con su prima María Luisa de Parma, a la muerte de su padre accedió al trono con cuarenta años de edad, y heredó la Corona española y un imperio colonial, con todos los poderes del Estado, propios de una monarquía absoluta.

Entre la Corte era considerado un hombre bondadoso, pero con pocas facultades para gobernar la nación que había heredado, dejando su poder en manos de secretarios de Estado (Floridablanca, Aranda y Godoy), y siendo muy influenciado por su temperamental mujer debido a la debilidad de su carácter.
Carlos IV con traje de caza

Se le ha conocido como un rey mediocre, pero también es cierto que le tocó reinar en nuestro país en unos momentos difíciles de la historia, y fue  superado por las circunstancias históricas, marcadas entre otros factores por  la situación surgida de la Revolución francesa (era primo del guillotinado rey Luis XVI) que le influirá en su política interior y exterior.

Considerado un rey de gustos sencillos, entre sus aficiones se destacó su afición a la caza, por lo que se le apodó en la historia como “el Cazador”.

Otra de sus facetas fue la de coleccionista, rodeándose de porcelanas y tapices en los Reales Sitios (palacios reales de  primavera  en Aranjuez, de verano San Ildefonso, de otoño en el Escorial y de invierno el Palacio Real).

Le gustaba montar relojes, y coleccionarlos fue una de sus pasiones. En pintura tuvo predilección sobre todo por cuadros históricos y de paisajes, y en la música destacó su preferencia por las obras de piano y violín.

Tras el Motín de Aranjuez, abdicó en 1808  a favor de su hijo Fernando, y poco después al recuperar la Corona en Bayona, cedió todos los derechos a favor de Napoleón.

Tras la derrota de  este último y la restitución de la Corona a su hijo Fernando VII, sufrió el destierro en Italia, hasta su muerte en Roma en el 20 de enero de 1819.