domingo, 5 de octubre de 2014

Provincias vascongadas


Conocida tierra de navegantes y exploradores, las provincias vascongadas, estaban compuestas por ciudades bien construidas de calles estrechas y de aspecto acogedor: Bilbao o Vitoria, eran ejemplo con casas con balcones y  fachadas con piedra tallada.

Paisaje Vasco
Ciudades no muy grandes pero con un activo comercio que llegaba a diferentes partes del reino: el hierro de Vizcaya, el vidrio y las maderas, las sillas de junco o velas de sebo y las confiterías de Vitoria, además de la destilación de licores.

Hacia finales del siglo XVIII, este territorio de marinos y marineros, mostraba su relación con el ruidoso y muchas veces tempestuoso mar, en el pujante comercio y en la construcción de barcos.

Dedicados en los años de 1800 principalmente al comercio y la labranza, la mayoría de los vascos eran de cara estrecha, con pelo y ojos negros y cuerpo bien proporcionado, además de resueltos y amables, mientras que las mujeres se distinguían por una expresión austera y seria, con cabellos muy largos y trenzados colgando detrás siendo célebre su fuerza y capacidad de trabajo tanto en el campo como en el puerto.

Para algunos viajeros era curioso la manera que utilizaban para viajar poniendo dos asientos, uno a cada lado y paralelos al caballo que permitían al viajero mirar fácilmente adelante o los carros compuestos de bueyes pequeños que en lugar de ruedas con radios utilizaban discos grandes y macizos. Para las cargas de mercancías utilizaban largas recuas de mulas unidas unas a otras (hasta 20) que portaban cencerros.

Los juegos de cartas, juegos de dados o ajedrez y la reunión en las tabernas con el chacolí (tipo de vino blanco) eran un entretenimiento común de los vascos de aquella época.

Y las grandes celebraciones las encontraban en las fiestas del calendario religioso, sobre todo las romerías de pueblos en honor de algún santo,  con bailes y danzas al sonido de la flauta y el tamboril.

Con fértiles llanuras y amplios pastos mantenían estas gentes sus ganados, cultivando las faldas de las montañas y recolectando los frutos de castañares y manzanos, perales y cerezos.

Los vascos eran aficionados a la caza (aves, liebres) y la pesca (angulas, sepia, sardinas, lubina) siendo además conocidos como gente que les gustaba comer abundante y bien.

Como vemos la fama de buenos comedores les viene a los vascos de antiguo.