Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de diciembre de 2014

"Callejeros Viajeros": Isla Formosa 1800

Taiwán, era conocida en 1800 como  isla Formosa (hermosa), y se decía que fue llamada así por los portugueses por su "hermosura, aire puro, cielo sereno y agua excelente".

Isla  Formosa junto a China, 1800
Su capital estaba considerada una de las más ricas y populosas de todo el imperio chino, configurada por casas de techos de paja y paredes de piedra. Había además en sus calles tiendas adornadas con las más bellas mercaderías: telas de seda, vasos de porcelana, obras barnizadas, objetos decorados, y donde no era menor el valor de la variedad de frutas que se ofrecían: naranjas, piñas, cocos y sandías (fruta que era muy apreciada en las mesas chinas).

Era curioso que en su capital, sus ordenadas calles en algunas épocas se cubrieran con toldos para protegerse del calor; además, esta isla considerada de gran valor, estaba protegida por una fuerte guarnición china.

Para el visitante era llamativo el uso de sillas para montar con bueyes que podían contener hasta tres personas.
Barco de Formosa, 1799

Sus habitantes eran corpulentos y bien dispuestos, de color cetrino y cabello liso, pero mientras los niños llevaban el cabello corto; siendo adultos, se lo dejaban tan largo que les caía sobre los hombros. Las mujeres eran pequeñas, gruesas y robustas, y desde niñas se dejan el pelo largo.

Era común que algunos hombres vistieran un pedazo de tela que les rodeaba el cuerpo desde la cintura hasta las rodillas, aunque los habitantes del norte de la isla tenían vestidos de pieles. Eran aficionados a adornar sus cuerpos con pendientes y brazaletes de cuentas y plumas de aves. Y entre los hombres los tatuajes en los cuerpos era señal de distinción.

De vida sencilla, la mayoría de sus habitantes basaban su alimentación en el arroz, y de extraordinario completaban su dieta con animales de la caza o la pesca.


Esta vida tan sencilla que exitía de la antigua isla Formosa, tiene hoy poco que ver con  la imagen actual, donde ahora vemos impresionantes rascacielos y que siempre tenemos presente cuando vemos una etiqueta "made in Taiwán", en cualquiera de los múltiples productos electrónicos que hay en nuestras casas.



domingo, 20 de julio de 2014

"Callejeros Viajeros": Corea 1800



Técnica de combate coreana
Situada al Este de Asia, la península de Corea estaba rodeada de peñascos y bancos de arena que hacían sumamente difícil y peligrosa la entrada de los barcos, contando además con una “considerable escuadra”, cuya principal misión era la defensa de sus puertos.

Invadida y dominada desde antiguo por los poderosos reinos de China y Japón, su influencia  en esta península quedaba plasmada en la ciencia, calendario, estructura de las ciudades y en la escritura.

Un país pobre que exportaba principalmente ginseng a Asia y  a cambio recibía especias y otras mercaderías.

Sus habitantes no conocen el uso de las hosterías ni posadas y suplen esta falta con lo generoso de su hospitalidad”.

Corea siglo XVIII
Los coreanos, eran de una estatura y fisonomía agradables, de genio dulce y apacible, sociables con los extranjeros, además de amantes del baile y la música, con una importante influencia de la filosofía confucionista.

Las casas solían ser sencillas y pequeñas, edificadas sobre pilares de madera y con techos de paja o cañas y donde las paredes se cubrían de piedra y mampostería.

Los nobles habitaban en mayores y más agradables edificios con patio y estanque y en el que al igual que en la antigua cultura china la habitación de las mujeres estaba situada en “en lo más interior de la casa, cuya entrada está prohibida a los extraños”.

Un reino donde el mandatario era un importante propietario de tierras y donde las leyes para los campesinos, artesanos y esclavos solían ser muy severas:

La muerte o el destierro son las penas ordinarias de sus delitos, los quales llegan a noticia del príncipe por medio de las muchas espías que hay repartidas en todas las ciudades del reino”.

Para el año 1800, hacía sólo cinco años que el famoso Muyedobotongii (manual de artes marciales) se había publicado, siendo reconocido como una de las más destacadas y antiguas muestras de técnicas de combate coreanas que estuvieron muy influidas por la cultura china.

En las décadas sucesivas Corea siguió siendo considerado un reino aislado del mundo, opuesto a las relaciones con países occidentales y donde sólo China y Japón fueron los países que ejercían alguna influencia.


sábado, 13 de julio de 2013

"Callejeros Viajeros": China 1800

Emperador Jiaqing
Estaba China en 1800 regida  por el emperador Jiaqing, quinto soberano de la dinastía Quing (Ching), y cuyos miembros eran originarios de Manchuria.

Ya desde el siglo XVIII, China era un país famoso por sus variadas minas, por la sal, las hierbas medicinales, la canela y por la excelencia de sus manufacturas de tejido además de las porcelanas.

País basado en la agricultura, el arroz se consideraba un manjar y se aplicaban especialmente a su cultivo, además del trigo, avena, mijo, guisantes y habas. Donde también abundaban sus ricas frutas, sobretodo eran preciados las naranjas, los melones, el litchi (especie de dátil), el polomie (fruto peculiar y de gran tamaño). Muy común entre el pueblo era el cultivo del  petsai (col china) que acostumbraban a mezclar con el arroz llegando a dulcificarlo. 

El té era la bebida más popular en las comidas y lo empleaban también para uso medicinal “En Europa se han hecho diferentes tentativas para criar este árbol, pero al parecer hasta aquí sin ningún suceso”.

Las ciudades chinas estaban edificadas sobre un mismo modelo, con forma cuadrada y rodeadas de murallas de elevada altura, con dos grandes calles que se cruzaban formando una plaza. Cuando llegada la noche se cerraban las puertas y todas las barreras que había en las extremidades de cada calle.

Las casas eran de techo bajo y  extremada sencillez. Eran las casas  de los poderosos más destacadas por su extensión que por la suntuosidad, estando constituidas con galerías y puertas muy macizas, y  consistiendo en un vestíbulo abierto por todas partes, destinado a recibir visitas (una costumbre no permitía pasar a extraños en el interior de la casa), un salón y tres o cuatro aposentos.

 “Los chinos critican mucho la muchedumbre de nuestras habitaciones, y se acobardan solamente de oír la altura que tienen nuestras escaleras. Por eso dicen que es nuestro modo de edificar muy bárbaro”.

Los muebles de viviendas se reducían a biombos, mesas, sillas de madera o juncos, grandes linternas de seda, colgadas del techo y una especie de cuadros que incluían varias sentencias, escritas con caracteres gruesos sobre pedazos de raso blanco (letras chinas).

Siendo moderados en sus edificios particulares, en el caso de las construcciones públicas hacían uso de una extraordinaria ostentación en los puentes, caminos públicos o en los templos, así como el palacio del emperador (el edificio más sobresaliente de todos).

Entre las grandes ciudades, destacaban Nan-King que contaba con cuatro millones de habitantes y un poblado puerto o Quang-tcheou (Guangzhouwan) que le debía su mayor opulencia a la llegada de los navíos extranjeros y principalmente de los de Europa.

Son además muy laboriosos sus habitantes y bastante activos y diligentes. Imitan con una facilidad increíble cuantas obras ven de los extranjeros y ejecutan primorosamente todos los diseños que se les presentan”.

En Pekín se encontraba la  residencia de los emperadores y era una ciudad muy populosa, en sus calles había gentes de todas partes,  junto a caballos, camellos y otras bestias de carga.

Los chinos eran considerados por lo general animosos y de extremada dulzura para el trato, además de ser gentes con mucha afición a las ciencias.

Las tertulias, bailes, visitas y paseos nocturnos, no eran muy bien acogidos considerándolos “propios de bandidos y de la vil canalla”. En cuanto a las posadas eran muy raras en los caminos y solían estar mal provistas.

Viajaban comúnmente los chinos sobre caballos, mulas o camellos y algunas veces en litera. En las ciudades se servían de “sillas de manos” que llevaban dos o cuatro hombres sosteniendo los palos sobre las espaldas. “En los caminos y puertos son portadores los que se emplean para llevar las cargas”.






.