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domingo, 18 de febrero de 2018

Índice Temático

Historia de 1800
A modo de presentación
Edictos
Peculiar bando a los padrinos de los bautizos
Edicto para la limpieza en las calles
Edicto de caza y pesca
Bando de Semana Santa
Bando de Carnaval
Bando de Navidad
Bando sobre la embriaguez
Para el buen gobierno y contra los desórdenes
Bando contra perros sueltos
Países, islas y ciudades “Callejeros Viajeros 1800”
Islas de Sandwich
Isla Célebes
Georgia
Nápoles
Venecia
Isla Formosa
Panamá
Persia
Paraguay
Tahití
Nueva Zelanda
Corea
Japón
Chipre
México
Cuba
Londres
Suecia
Noruega
Rusia
Roma
China
Estados Unidos
Viena
El país de los Hotentotes
Sierra Leona
Cultura
Retrato de una mujer negra
Perseo triunfante de Canova
La maja desnuda
Teatro en España
El año: cuatro estaciones
El romanticismo alemán: Schlegel y Novalis
Las “castas” y sus pinturas
La primera sinfonía de Beethoven: preámbulo del maestro
Unas aleluyas
Unos refranes
Una parábola
Nuevo método de estudiar la lengua latina
Diversión de las personas de talento
El abecedario de los vendedores
El Rijkmuseum comienza su andadura
La Condesa de Chinchón: la mujer y el cuadro
Madame Récamier: la mujer y el cuadro
El silabario para aprender a leer
Conscientes de la Piedra Rosetta
La “lógica” de Kant
Unas cartelas de 1800
“El alcalde Juan Zurrón o el Nacimiento del Mesias “y “La adoración de los Pastores” 
"La familia de Carlos IV"
Personajes
Goya, pintor de Cámara
Los hermanos Humboldt
Céan Bermúdez y su elogio al dibujo
Manuel de Godoy, el hombre más influyente
Pío VII, el Papa de 1800
María Luisa de Parma, reina consorte
Carlos IV, rey en 1800
El “ilustrado” Jovellanos
El conde Rumford, un personaje curioso
Napoleón, primer cónsul de Francia
Celestino Mutis y la Expedición al Reyno de Nueva Granada
Cavanilles: ilustre naturalista valenciano
El pequeño Schopenhauer viaja por Centroeuropa
Pablo de Olavide, criollo reformador
Francisco Dalmau y el mapa topográfico de Granada
Maella y Esteve, destacados contemporáneos de Goya
Prensa
Correo mercantil de España y sus Indias
Semanario de Agricultura y Artes dirigida a  párrocos
Guía de litigantes y pretendientes
Kalendario manual y Guía de forasteros de Madrid
Diario de Madrid y Semanario de Zaragoza
La Gazeta de México, noticias de Nueva España
Mercurio de España
La Gazeta de Madrid, una antecesora del BOE
Alimentos
La patata
Comidas 1800
Del vino
Sopa económica
La vigorosa y refrescante cerveza
El chocolate: producto exquisito
Alimentos básicos de 1800
Del dulce azúcar
De las aguas heladas de frutas
Los víveres en un barco de 1800
Cocina a la española
De las especias y sus usos
El árbol del pan
La horchata de chufa
La huerta como medicina
Del girasol
Ciencia y tecnología
En la “revolución química”
Un nuevo telégrafo
La epidemia de fiebre amarilla
La vacuna de la viruela. El inicio de las vacunas
La conciencia ecológica
No hay previsión de tiempo atmosférico
El león marino sudamericano
De quinología
Política
Tratado de San Ildefonso 1800
La Batalla de Brión
Se crea el Territorio de Indiana
Un abordaje
Napoleón cruzando los Alpes
España
Provincias Vascongadas
La Bandera de España
¿Necesita España que vuelvan las Sociedades de Amigos del País?
¿Qué me decís de España?
Viaje de un hispanista por el sur de España
Mundo
El curioso Kalendario republicano francés
The Union Jack
¿Qué me decís del mundo?
Inventos
Herschel y los rayos infrarrojos
El gran invento de 1800. La pila voltaica
El Nautilus: el barco-pez
Diversiones
La lotería
Juegos de Niños
La feria Persiana y los Volatines
Sobre toros y toreros
Diversiones públicas 1800
Diversión química
Sociedad y Costumbres
La publicidad: un anuncio de perfumería
Casaca, Chupa y Calzón
¿Cómo vestían las mujeres en 1800?
Leguas y leguarios
Reales y maravedís
Qué cosas deben saber las mujeres
Noticias Sueltas
Quintales, libras, celemines y otras unidades de medida
Para la mejor educación
“Se ha perdido”
Navidad 1800
Delitos y Estafadores
El saber de comerciante
Discurso sobre la mendicidad
Los baños y la natación
Examen público
Conserva odontálgica
Discurso sobre el luxo
Venta de presa
Compañeros para los viajes
Los trajes del mundo
Trajes de España
Reseñas publicitarias de 1800





domingo, 27 de julio de 2014

"Callejeros Viajeros": Nueva Zelanda 1800



Nueva Zelanda (nueva tierra de mar) en 1800 se presentaba como un territorio inculto y silvestre, donde las selvas y cascadas se precipitan por todas partes, en una superficie poco más grande que la mitad de España y donde se encontraban gran cantidad de animales y plantas desconocidos en Europa.
Nueva Zelanda

 Un lugar de tierra baja y arenisca en la costa, pero que conforme se adentraba hacia el interior casi deshabitado,  su paisaje se componía de elevados árboles y matorrales, rocas escarpadas, nieblas y asombrosas montañas.

Sus habitantes autóctonos, los maoríes, tenían su piel morena, labios gruesos y ojos oscuros y vivos, con cabellos negros y crespos (el hombre los llevaba atados sobre la cabeza y las mujeres cortos), ensortijado, que muchas veces colgaba desordenadamente sobre el rostro de los hombres más  jóvenes.

Los hombres tenían “arado el rostro con líneas espirales muy profundas” y las mujeres pintaban de azul los labios.

Maorís
Vestían mantos de estera tupida, de lienzo adornado de pedazos de piel de perro y bordado que se sujetaban con una especie de clavo de hueso de ballena o de piedra verde. Los adornos en el cuerpo generalmente consistían en plumas y piedras de color verde labrados.

En sus piraguas (llevaban) gran número de perros, que al parecer estimaban muchos y los tenían atados por medio del cuerpo,…después los matan para alimentarse de su carne y adornarse con sus pieles”.

Los maoríes, utilizaban lanzas y patupatus (hachas) con las que poseían una reconocida habilidad para cazar y pescar (con redes), consiguiendo alimentarse de las aves y peces que allí eran muy abundantes. Una curiosidad es que no conocían ningún tipo de licor y los únicos recipientes que utilizaban para contener los líquidos eran unas calabacitas pequeñas talladas.

Con las ramas de los árboles hacían sus chozas formadas por un techo inclinado y cubiertas de hierbas, que formaban pequeños grupos, y dormían sobre la tierra o hierba alrededor del fuego, mudándose frecuentemente a otros lugares en busca de alimento.

Las diversiones en grupo eran la música “de sonidos roncos y ásperos” con flautas y tambores construidos por ellos mismos, las canciones y las danzas gesticuladas, extendiendo los brazos y “dando golpes en el suelo con los pies alternativamente con unas contorsiones como frenéticos”.

Hacia 1800, balleneros y cazadores de focas comenzaron a frecuentar sus paradisíacas costas, pues hacía poco más de veinte años que europeos y americanos conocían detalles de este archipiélago gracias al explorador británico James Cook. Comenzaban entonces intereses financieros y comerciales sobre esta isla que modificaron radicalmente durante todo el siglo XIX su población y costumbres. La modernidad con sus ventajas e inconvenientes llegaba a este aislado territorio.

 

domingo, 9 de febrero de 2014

Juegos de niños


Niños cogiendo fruta
¿Son los juegos infantiles herencia de siglos? ¿a qué jugaban los niños antiguamente? Estas y otras preguntas nos las hemos podido hacer en algún momento.

Como respuestas a estas preguntas, y si nos centrándonos en  el año 1800, que es sobre lo que trata este blog, diferentes fuentes nos pueden ilustrar sobre estas cuestiones. Así tenemos el libro “Lícito recreo” escrito a finales del siglo XVIII, los aleluyas o aucas que ilustraban juegos de esos años y de los que ya hemos hablado, los relatos del escritor José María Blanco White sobre su infancia y la iconografía del pintor Francisco de Goya, nos muestran el amplio y variado repertorio de diversiones infantiles.
Niños jugando a pídola

Las calles, plazas y lugares públicos de pueblos y villas eran espacios para divertirse al tejo, que se lanzaba derribando un objeto puesto a distancia, y donde los recursos disponibles como huesos de frutas, palos, piedras o ramas, se utilizaban para demostrar habilidades como fuerza o agilidad. 

Pero también era frecuente jugar a pídola (saltar por encima de los jugadores), las gigantillas (subirse encima de otros), el columpio, balancín,  salir al campo, volar cometas, pasear buscando animales y plantas, trepar a los árboles, coger fruta, coger nidos, colgarse de las ramas o bañarse en los ríos y arroyos.

Niños inflando una vejiga
Niños jugando al balancín
En las romerías y fiestas predominaban los juegos de “corro” con canciones, (como la gallina ciega), junto con los juegos de pelota (juego de la pelota con pala), cucañas y competiciones donde la destreza física y la habilidad eran la estrategia para conseguir un premio.



Los juegos de naipes, fueron muy comunes entre niños y jóvenes imitando a las diversiones de los mayores, como también "juegos de toros" y "juegos de soldados".
Niños jugando a toros

En los años de finales de siglo XVIII los jóvenes se ocuparon y entretuvieron “para pasar divertidas las largas noches del invierno” recitando letrillas, cantando con la guitarra y bailando, resolviendo adivinanzas y  acertijos, y retando con los “juegos de prendas”, que consistían en trabalenguas y representaciones mímicas en donde la equivocación se castigaba con la entrega de una prenda por parte del perdedor.

Influenciados durante todo el siglo XVIII por las costumbres y modas italianas y francesas, que se consideraban más refinadas, sobre todo en los ambientes cortesanos, "el juego de las estatuas", mostraba la afición por la dramatización y las imitaciones.

Lejos aún de la industrialización y la tecnología, los niños de familias acomodadas podían disponer de algunos juguetes de loza, de barro, de madera, miniaturas, muñecas, que se vendían en las ferias de nuestro país y se fabricaban en grandes ciudades (Cádiz , Sevilla), llegando  incluso a venderse juguetes de Francia o Alemania como eran las “cajitas de juegos de escultura para niños”.

Para 1800 aún no se había popularizado el caucho y se hablaba de la goma o resina elástica como una sustancia venida principalmente de Brasil y utilizada desde antiguo en el continente americano, que era llamada cautchuc y decían “los  americanos le dan cierta preparación hacen pelotas que botan extraordinariamente y otros juguetes pueriles”.

Dos siglos después, los juguetes y los juegos de niños han variado mucho y los escasos espacios abiertos en las ciudades, junto a la publicidad y tecnología han marcado tendencia y nuevos intereses, que hacen que muchos juegos tradicionales, que han perdurando siglos, en  tan solo unos años estén considerados desfasados, llegado a formar parte del patrimonio cultural de otros tiempos.











domingo, 5 de enero de 2014

"Callejeros Viajeros": Suecia 1800


Suecia, vista de Estocolmo hacia 1800

Considerado en 1800 como uno de los grandes y destacados estados de Europa por sus leyes, su sistema de gobierno y los derechos de sus habitantes, Suecia se configuraba como un país con bahías y golfos de paso difícil para navegantes.

El más vasto estado de Europa después de Rusia” poseía un clima riguroso, que le hacía encontrarse cubierto de nieve gran parte del año con lagos helados, donde el invierno era largo, seco y muy frío y el verano corto con un sol que “permanece por tanto tiempo sobre el horizonte, que la noche no es más que un ligero crepúsculo”, mientras que la primavera y el otoño eran casi desconocidos.

De carácter noble y generoso, los suecos eran considerados sobrios y de ingenio vivo, sencillos a la vez que muy instruidos. “los suecos tienen un grado de instrucción superior a otras muchas naciones, todos los aldeanos sin excepción saben leer”.

El país poseía ricas minas, y en sus bosques dominaba el pino y el álamo blanco y abundan animales como los lobos, zorros, liebres, aves. La pesca en el mar como en los rápidos ríos con cascadas propicios para el salmón era una práctica común.

Además del comercio del salmón, la pesca de arenque era un importante ramo de exportación para los suecos que lo comerciaban tanto como alimento seco al humo, que era muy preciado en algunos países meridionales, como en aceite.

Ríos y cascadas en Suecia
La ciudad de Estocolmo, rodeada de montañas y con unos setenta y cinco mil habitantes, era la capital del país a la vez que ciudad más populosa y estaba formada por dos arrabales, uno al norte y otro al sur,  que la hacían una ciudad de amplias dimensiones.

Ya en 1800, se iban construyendo poco a poco,  las casas de las grandes ciudades como Estocolmo y Gotemburgo (famosa por su comercio y segunda en importancia del país) con piedra y ladrillo, sustituyendo a la madera, haciéndolas de esta manera mucho más sólidas y elegantes a la vez que los ricos y nobles edificaban sus casas en la costa por sus vistas agradables.

El paseo por las calles y tomar una merienda por las tardes eran las diversiones más usuales de sus habitantes, donde a las siete de la noche se decía estaban cerradas todas las casas.

También estaban como entretenimiento y eran muy frecuentados la ópera sueca con bailarines franceses, para “la élite de la sociedad” y el teatro de farsas y piezas pequeñas o las óperas bufas para la “gente ordinaria”.

La fiesta del carnaval al igual que el la mayoría de los países europeos era muy celebrada con disfraces y funciones teatrales, pero en este país destacaba sobretodo una fiesta sobre las demás en el año, y esta era la fiesta de la Natividad, en el que los suecos se hacía acopio de provisiones y adornaban el interior de las casas “con colgaduras y con las mejores alahas que tenían”.

En las mesas para grandes ceremonias, se hacían brindis con un enorme vaso lleno de vino del Rhin o de champaña, y este vaso circulaba “a la redonda” mientras cada uno bebía un sorbo.
Pescado seco

La alimentación de la mayoría de los suecos se basaba en productos como el pan, pescado salado o seco (por sus muchos lagos y su amplia costa) y una especie de puches (gachas), estando como bebida habitual la cerveza y el aquavit (especie de aguardiente o vodka).

Los lapones, al igual que habíamos comentado sobre Noruega, constituye un grupo minoritario en la población (en Suecia eran unos siete mil habitantes entre un total de tres millones de habitantes), que ocupaban una gran extensión de terreno sobre todo en los territorios más inhóspitos.
Suecia, 1802

Un hecho curioso, y sorprendente para la época, era que entre los ricos propietarios suecos, además de aumentar y preparar los campos de cultivo cada año, había quienes utilizaban estufas para poder conservar árboles frutales en esos climas tan fríos, con lo cual lograban tener cerezas, manzanas, peras, ciruelas e incluso melones “no despreciables”.


Internacionalmente conocido desde hace años por al entrega de los premios Nobel, hoy en día podemos decir que Suecia sigue siendo uno de los países con mayor índice de alfabetización mundial y está además considerado como uno de los países más modernos y liberales.

domingo, 23 de junio de 2013

Diversiones públicas 1800

Jovellanos decía que había que diferenciar entre “diversión” (que requiere participación) y “entretenimiento” (que se recibe de manera pasiva), de forma que cada una de estas actividades era apropiada para un tipo de personas según su ocupación. Así a las personas que vivían de su trabajo directo, (clase baja mayoritariamente) no necesitaba  que el Gobierno le divierta, pero sí que les dejara divertirse. Por el contrario las personas que vivían de sus rentas, debían tener acceso a espectáculos que los alejen de costumbre “perniciosas”, que a su vez los mantengan en sus lugares de origen y no tengan la tendencia a concentrase en las capitales.

La gallinita ciega - Goya
Las grandes ciudades ofrecían diversiones más “artificiosas”, a diferencia de los pueblos (donde los espectáculos eran más sencillos) y es por ello que los ricos de los pequeños pueblos se acercaban a las “capitales”  buscado de unos espectáculos que no podían disfrutar en sus lugares de origen. Así llegó a ser habitual la existencia de forasteros que llegaban a Madrid, y que se hallaban en la Corte “sin destino”, buscando la  libertad y diversión que no había en los pueblos. Eran especialmente populares los teatros o casas de comedias donde se representaban diversas obras de teatro, y ocasionalmente saraos públicos o bailes nobles.

Cada año las festividades de Navidad y Carnaval eran las épocas más apropiadas para las diversiones públicas y donde se podían llegar a concentrar el mayor número de actividades de esparcimiento, tanto para ricos como para pobres.


Las máscaras y disfraces sobre todo en época de Carnaval eran diversiones de gran afluencia, especialmente en otros países como Italia, pero que en España eran muchas veces desaprobadas por las autoridades, llegando incluso a ser prohibidas (por los excesos y desórdenes que se temía podían llegar a ocasionar). Sin embargo, esta actividad contaba con tal apego entre el pueblo que en muchas circunstancias llegaba a desoír los “avisos” y “bandos” que se promulgaban, y buscaba la burla y el desenfado en los disfraces, en el baile y el recreo. De esta forma, a veces a las autoridades no les quedaba más remedio que “tolerarlas”. “bando de los alcaldes en nombre del rey para no perturbar durante la navidad, panderos e instrumentos rústicos se permiten, pero no mascaras y disfraces, ni palos

En las fiestas se podían encontrar los llamados juegos escénicos como teatros callejeros, los mimos y las actuaciones de saltimbanquis que mostraban sus habilidades y realizaban juegos ante un público deseoso de sorprenderse congregado en las plazas y otros lugares concurridos. Las carreras de caballos, gansos y gallos, además de  las competiciones de saltos y carreras de jóvenes y niños eran diversiones para las ocasiones festivas. Juegos como los zancos, las soldadescas (desfiles de soldados), las comparsas de moros y cristinos y otros juegos como la cucaña o similares, en los que se realizaba una demostración de habilidades y fuerza frente al contrario eran practicados por las gentes de los pueblos.
Los zancos - Goya

Las Romerías, se realizaban en muchos pueblos, donde las gentes en devoción se acercaban a un santuario cercano y celebraban con misa y merienda el día de fiesta. También allí  se hacían juegos de palos y bailes, acompañados de música con tamboriles.
Merienda campestre- Goya

En las ciudades, los cafés o “casas de conversación”, eran un refugio diario de gentes acomodadas que encontraban en estos lugares el esparcimiento diario en forma de juegos más tranquilos y sedentarios. Se practicaban juegos como los naipes, el ajedrez, las damas y el chaquete (juego parecido a las “damas” que se jugaba con la ayuda de unos dados), los juegos de “trucos” y el billar. Eran también lugares donde se encontraba ocasión para la lectura de papeles públicos y periódicos, donde se realizaban conversaciones instructivas entre los asistentes, se acordaban y realizaban negocios y los asistentes podían conocer temas de interés general.

Las Maestranzas (sociedades de caballeros que se ejercitaban en la equitación y que fue, en su origen, escuela del manejo de las armas a caballo, que venía de la época medieval) desfavorecidas desde hacía tiempo,  habían perdido gran parte de su disciplina y decoro. Se practicaban aún  juegos llamados los manejos, parejas, juegos de cañas, de sortija, de estafermo (Muñeco giratorio, armado con un escudo y unas bolas o saquitos de arena, al que los jinetes de los juegos caballerescos antiguos procuraban herir con una lanza sin que aquel los golpeara), de cabezas, de alcancías (Bola hueca de barro seco, llena a veces de ceniza, que se arrojaban unos jinetes a otros en la antigua diversión de correr o jugar alcancías.), y semejantes.

Los jugadores de naipes - Goya
Para las gentes más llanas, las tabernas ofrecían, además del vino y aguardiente, la posibilidad de juegos de cartas o naipes, que eran en 1800 una de las diversiones más habituales cuando se juntaban un grupo de amigos o conocidos.

La caza del jabalí, de liebres, de conejos o de aves era una actividad lúdica, generalmente más habitual entre la clase más acomodada, y en el que una vez acabada la corrida del monte, los cazadores, se juntaban a comer y hablaban sobre la montería y otros temas de interés común.  La pesca  era también una actividad habitual entre muchos habitantes que tenían en su población un río cercano.

Había entre algunas gentes afición a juegos públicos “de pelota”, muy habituales y de tradición entre niños y jóvenes sobre todo en el País Vasco: los juegos de bolos, las bochas (juego que consiste en acercar bolas a otra más pequeña) y el tejuelo.