miércoles, 3 de abril de 2013

¿Necesita España que vuelvan las Sociedades de Amigos del País?


Con todo lo que está “cayendo” en nuestro país no he podido evitar acordarme de  organizaciones como las Sociedades Económicas de Amigos del País. Estas entidades eran organismos reglados en sus estatutos por el gobierno, y tenían como principal finalidad el desarrollo económico.
¡Que bien nos vendrían ahora!
Xavier Maria de Munive, Conde de Peñaflorida 
(Autor: Luis Paret y Alcazar)




Empezaron a aparecer en España en la segunda mitad del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, siendo el Conde de Peñaflorida, uno de los principales impulsores de la primera de estas, la Sociedad Bascongada de Amigos del País - Como se ve viene de antiguo que en el norte de España se preocuparan por desarrollar su economía -. Ya en el reinado de Carlos IV, en 1800 se contaban en la prensa la presencia de más de 50 sociedades.



Estas sociedades tenían como principios “adelantar la agricultura, fomentar la industria, establecer fábricas y extender el comercio todo lo posible” y  además dieron gran importancia a la cultura. Estaban interesadas en darle un impulso económico a España, y lo hacían a través de la concesión de diferentes premios. Entre otras acciones fomentaban el plantío de olivos, la producción de aceite de cacahuete, la eliminación de la avena loca o ballueca, el aumento de la cría de ganado (lanar, vacuno y caballar), la producción de hilo y seda de calidad o el aprendizaje en diversas ocupaciones para  los jóvenes.

Algunas solían realizar exposiciones sobre máquinas, modelos y planos.

En España, durante los años 1800-1801, destacaban entre otras,  la Sociedad de Amigos del País de Valencia, la Real Sociedad Aragonesa, la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid, la Real Sociedad Económica mallorquina, la Real Sociedad Económica de Segovia y la Real Sociedad Económica de Sevilla. 

 
Alegoría de las Bellas Artes exaltando a la 
Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País 
(Autor: Fray Manuel Bayeu)
No cabe duda que estas sociedades fueron un impulso a la economía, la industria, la educación y el comercio de las zonas donde estuvieron implantadas, sirviendo como instrumentos de difusión de los conocimientos y avances que existían en otros países mediante la realización de exposiciones de temas de interés en público y traduciendo obras extranjeras. 


¿No os parece que nos vendrían bien un poquito de ese espíritu reformador para una economía y sociedad "bloqueada" como la actual?